Ser vegano no es caro

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Hace tiempo en una conversación alguien me nombró que para comer vegano hacía falta tener más gastos mensuales en alimentación y me llamó la atención porque creo que es una excusa perfecta para no cambiar tu forma de alimentarte pero que no tiene mucho de cierto.

En este artículo te voy a explicar paso a paso cómo tener una alimentación vegana gastando lo mismo o menos que si consumieras productos animales y con la certeza de estar comiendo más sano y sin azúcar.


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Un menú semanal habitual

Normalmente en un menú no vegano se compran los siguientes productos:

  • Cereales, pasta, pan, harinas
  • Lácteos
  • Legumbres
  • Carne, pescado y/o embutido
  • Verdura
  • Fruta
  • Dulces
  • Aceite
  • Especias, sal y salsas
  • Bebidas
  • Frutos secos

De todas estas posibilidades, ¿Cuáles son las que no toma un vegano? Los lácteos, la carne, el pescado y los embutidos.

Comparemos precios

Si sustituimos los alimentos de un menú con proteína animal por los que usa un vegano veremos que el precio puede ser igual, incluso más bajo. Te pongo ejemplos:

1 kg pechuga de pollo = 5 euros– 1 kg de seitán hecho en casa con esta receta = 3 euros

1 kg costillas de cerdo = 6 euros–1 kg de legumbres cocidas = 3 euros

1 kg de carne de cordero = 10 euros — 1 kg de soja texturizada = 10 euros

1 kg de ternera = 8 euros —- ————- 1 kg de tofu = 6 euros

Merluza para 2 personas = 3 euros —— Quinoa para 2 personas = 2 euros

1 kg de queso = desde 12 euros————– 1 kg de tofu = 6 euros

Los únicos productos que pueden tener un precio un poco más elevado son algunos como el tempeh o los productos derivados del tofu como salchichas y hamburguesas pero este tipo de productos no son imprescindibles para la alimentación vegana.

Las claves para una alimentación vegana, sana y barata

Como los conceptos “vegano” y “sano” no son necesariamente sinónimos vamos a ver qué podemos hacer para que sí lo sean de la manera más barata posible:

  • Aumenta la cantidad de verduras y frutas de temporada

Siempre que vamos a un mercado o a un súper hay verdura o fruta más barata, regional o nacional. Es la alimentación de temporada, que además es la más idónea para las recetas propias de la estación en la que estemos (en otoño, por ejemplo, la calabaza baja de precio).

Además, si consumes más verdura no necesitarás tanto dulce ni frutos secos, estará más saciado, tendrás menos hambre y tu cuerpo lo notará mucho en positivo.

  • Sustituye los cereales, las harinas y la pasta por cereales integrales

Es cierto, cuestan un poquito más, pero la diferencia no es muy grande y los beneficios sí. Si quieres saber más sobre por qué es importante eliminar el cereal refinado mira aquí.

  • Disminuye o elimina el azúcar de tu alimentación

Es el gran veneno de nuestro siglo. El sabor dulce puedes conseguirlo con otros productos, incluso con verduras como la calabaza. Si te interesa este tema, sigue este enlace.

  • Disminuye o elimina las proteínas animales

Las puedes sustituir, pero no lo hagas de golpe, sino paulatinamente. Esta semana, por ejemplo, puedes no utilizar carne en un par de comidas y cambiarla por legumbres en una ensalada templada. Es una solución fácil y que pasa muy desapercibida. Es un primer paso. Más información sobre las proteínas vegetales aquí.

  • Compra un buen aceite de oliva y utiliza sólo el imprescindible

Si, es cierto, el aceite de oliva virgen primera presión en frío es el mejor para mi gusto, pero siempre necesitamos otro para los fritos. ¿Y si eliminamos los fritos y los sustituimos por horneados? Tienen menos grasas trans y son más digestivos. Es una idea.

Para las ensaladas puedes probar aliños con otras salsas como yogur, otros aceites (sésamo, lino) y otros aderezos como tahín (pasta de sésamo) o umeboshi (tienes una explicación de en qué consiste y para qué sirve aquí).

  • La sal, ese gran enemigo

La sal refinada se puede sustituir por tamari, o por sal del Himalaya, que es mucho más sana.

  • Cocina más

Cuanto más casera sea tu cocina, más barata y sana se volverá, siempre que no te pases con los aceites y el azúcar jeje.

Llévate el tupper al trabajo y verás qué cambio.

  • Reutiliza las sobras

Aquí no se tira nada. Cualquier sobra de un plato (una salsa, un poco de verdura, una salchicha) puede ser reutilizado para cualquier otra ocasión.

Evita también que los productos se caduquen comprando sólo lo que necesitas para la semana.

 

Ya ves que no es tan difícil cambiar la lista de la compra por una lista vegana, sana y con un presupuesto asequible. ¿Te apuntas? Cuéntame qué tal te ha ido en los comentarios.

 

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